Colesterol en sangre: cuáles son los valores normales y los mitos

Aunque es fundamental para el organismo, el colesterol elevado puede convertirse en un factor de riesgo silencioso. Especialistas recomiendan controles periódicos y advierten que incluso personas delgadas pueden tener niveles altos sin presentar síntomas.

El colesterol en sangre es una sustancia indispensable para el funcionamiento del cuerpo, ya que participa en la producción de hormonas, en la formación de células y en procesos como la digestión y la síntesis de vitamina D. Sin embargo, cuando sus niveles se alteran, puede transformarse en un riesgo silencioso para la salud cardiovascular.

Uno de los principales problemas es que todavía persisten numerosos mitos sobre el colesterol, especialmente en torno a quiénes afecta y cómo se manifiesta. Según coinciden organismos como la Clínica Mayo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Fundación Española del Corazón, mantener niveles adecuados y realizar controles periódicos es clave para prevenir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Cuáles son los tipos de colesterol y qué función cumplen

Existen dos tipos principales de colesterol que circulan por la sangre mediante lipoproteínas.

El colesterol HDL, conocido como “colesterol bueno”, ayuda a transportar el colesterol hacia el hígado, donde es eliminado. De esta manera, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

En cambio, el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, puede acumularse en las arterias y formar placas que dificultan la circulación sanguínea, aumentando el riesgo de infartos o accidentes cerebrovasculares.

Por eso, los especialistas recomiendan mantener el LDL en niveles bajos y el HDL en valores altos para proteger la salud del corazón.

Cuáles son los valores normales de colesterol

En términos generales, los valores saludables en adultos son los siguientes:

  • Colesterol total: menos de 200 mg/dL
  • LDL: menos de 100 mg/dL
  • HDL: 60 mg/dL o más
  • Triglicéridos: menos de 150 mg/dL

Cuando el colesterol total supera los 240 mg/dL o el LDL está elevado, aumenta el riesgo cardiovascular, especialmente si existen otros factores asociados como hipertensión, tabaquismo o antecedentes familiares.

El colesterol alto no da síntomas

Uno de los errores más frecuentes es creer que el colesterol elevado produce síntomas evidentes. En realidad, el colesterol alto no suele provocar señales visibles, por lo que muchas personas pueden tener niveles alterados sin saberlo.

Esta característica lo convierte en un problema silencioso que muchas veces recién se detecta después de un evento cardíaco o cerebrovascular.

Por ese motivo, se aconseja realizar análisis de sangre periódicos, al menos cada cuatro o cinco años en adultos sanos, y con mayor frecuencia en personas con factores de riesgo.

Los mitos más comunes sobre el colesterol

Entre las creencias erróneas más frecuentes aparece la idea de que todo el colesterol es malo, cuando en realidad el organismo necesita colesterol para funciones vitales.

Otro mito muy extendido es pensar que solo las personas con sobrepeso pueden tener colesterol alto. Si bien el exceso de peso aumenta el riesgo, también personas delgadas y aparentemente sanas pueden presentar valores elevados, especialmente si existe predisposición genética.

También es falso creer que una buena alimentación elimina completamente el riesgo. Aunque la dieta influye de manera importante, el hígado produce colesterol de manera natural, por lo que los antecedentes familiares pueden ser determinantes.

Incluso los productos etiquetados como “sin colesterol” no siempre son saludables, ya que pueden contener grasas saturadas o grasas trans que elevan el colesterol LDL.

Cómo mantener niveles saludables

Los especialistas recomiendan adoptar hábitos saludables para controlar el colesterol y reducir el riesgo cardiovascular.

Entre las principales medidas se destacan:

  • realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada;
  • llevar una alimentación rica en fibra, frutas, verduras y grasas saludables;
  • reducir el consumo de carnes rojas, manteca y quesos grasos;
  • evitar el tabaco, que daña los vasos sanguíneos;
  • realizar controles médicos periódicos.

En algunos casos, especialmente cuando existe hipercolesterolemia familiar o riesgo cardiovascular elevado, los médicos pueden indicar tratamiento con medicamentos como estatinas para controlar el colesterol LDL.

La importancia de los controles desde edades tempranas

El control del colesterol no es solo una preocupación de los adultos. Los especialistas también recomiendan realizar estudios en niños y adolescentes, especialmente cuando existen antecedentes familiares de colesterol alto o enfermedades cardíacas.

La detección temprana de alteraciones permite iniciar tratamientos y hábitos preventivos a tiempo, reduciendo complicaciones futuras.

Fuente: Infobae.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.