Reducción histórica: los nacimientos bajaron un 47% en la última década

El derrumbe de los nacimientos responde a una transformación cultural profunda. Hace una década, la proporción de quienes consideran la maternidad y paternidad como parte central de su vida era del 77%, según el Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral.

Argentina registró entre 2014 y 2024 la caída de nacimientos más pronunciada de su historia: 47% en solo una década. La magnitud del fenómeno va más allá de explicaciones simplistas, coyunturales o económicas: el cambio es ante todo sociocultural, impulsado por una transformación en las expectativas, prioridades y proyectos de vida de las nuevas generaciones.

Hoy, sólo el 46% de los argentinos valora la maternidad y la paternidad como elementos muy importantes para una vida plena, frente al 77% que lo hacía en 2015: una caída de 31 puntos porcentuales en diez años, según un estudio longitudinal del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.

Los datos surgen de un nuevo informe del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad (ODHV) de la Universidad Austral que difundió los resultados de su investigación nacional sobre familia en Argentina, en el marco del Día Mundial de la Población que se celebrará el 11 de julio.

“Entre quienes no desean tener hijos, el 57,3% afirma que no forman parte de su proyecto de vida, y apenas el 34% de los jóvenes de 18 a 34 años considera que la maternidad y la paternidad son muy importantes para una vida plena. Históricamente, la constitución de una pareja estable y tener un proyecto familiar se consideraban hitos sociales o pasos naturales en la adultez», detalla el documento.

El análisis se realizó sobre una muestra de 1.028 adultos y forma parte de un seguimiento iniciado en el año 2000.

El retroceso de los nacimientos en la última década

El descenso en la valoración de tener hijos ocurre en un contexto en el que los nacimientos en Argentina cayeron un 47% en diez años (2014-2024), según la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de la Nación.

Entre 2014 y 2024, la cantidad de nacimientos pasó de 777.012 a 413.135. La tasa de fecundidad se redujo a 1,2 hijos por mujer. El informe subraya que la caída de la natalidad afecta a todas las jurisdicciones del país, aunque con magnitud variable según la provincia.

Las doctoras María Dolores Dimier de Vicente, Lorena Bolzon, María Sol González y Victoria Bein, autoras del informe e investigadoras del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, señalaron a Infobae que la baja de la natalidad “no puede explicarse únicamente por razones económicas” y que lo que se observa es “una transformación cultural en la manera de construir el proyecto de vida y los hitos sociales”.

Según detallaron, para una parte de las nuevas generaciones, “la parentalidad dejó de ocupar el lugar central que tuvo durante generaciones como una de las experiencias privilegiadas de realización personal”, y hoy comparte ese espacio con “otras aspiraciones, como el desarrollo profesional, la autonomía, la movilidad o la búsqueda de bienestar”.

Ante la consulta de Infobae, las autoras remarcaron que el estudio muestra que la baja de la natalidad no expresa una pérdida del valor de la familia, un eje sociocultural e identitario que atraviesa a generaciones: “La familia sigue siendo el principal espacio de bienestar para los argentinos. Lo que ha cambiado es el lugar que ocupa la parentalidad dentro del proyecto de vida de las generaciones más jóvenes”.

Cambios generacionales y razones para no tener hijos

El cambio cultural es más marcado en el segmento de 18 a 34 años: solo el 34% de los jóvenes en ese rango considera muy importante tener hijos, lo que refleja una redefinición de las prioridades de las nuevas generaciones.

Por primera vez, el estudio relevó las razones de quienes no tienen hijos ni desean tenerlos. El motivo más citado, por el 57,3%, es que la parentalidad no forma parte de su proyecto de vida. Le siguen la ausencia de pareja estable (38,2%), la preferencia por viajar o tener otras experiencias (32,6%) y la prioridad de desarrollo profesional o educativo (30,3%). El 22,5% de los consultados mencionó el contexto ambiental, social, político o económico como un factor decisivo.

Según explicó Dimier de Vicente, doctora en Humanidades y decana del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, y el resto de las autoras “las diferencias por edad son muy claras”: los adultos jóvenes son quienes con mayor frecuencia manifiestan que tener hijos no forma parte de su proyecto de vida y quienes menos consideran a la parentalidad como un componente importante de la calidad de vida familiar.

Entre quienes no desean tener hijos, explicaron, “predominan razones vinculadas con los proyectos personales, el desarrollo profesional, la independencia y el estilo de vida, muy por encima de los motivos económicos”, lo que muestra que “las decisiones reproductivas responden cada vez más a una determinada forma de proyectar la vida adulta y no solamente a las condiciones materiales del momento”.

Fuente: Infobae

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