Con 55 años de trayectoria, vuelve a vestir de gala al interior bonaerense. Su presidente repasa los entretelones de la organización, el impacto económico en Bragado y la fuerza de una tradición que moviliza a toda la provincia.

En el corazón de la provincia de Buenos Aires, la ciudad de Bragado afina los últimos detalles para dar vida a una nueva edición de la Fiesta Nacional del Caballo. Con 55 años de trayectoria ininterrumpida, el evento que se realiza del 7 al 11 de octubre, trasciende la categoría de simple espectáculo folklórico para convertirse en un verdadero motor económico, cultural e identitario de la región. Fermín Iriarte, presidente de la comisión organizadora, repasa los desafíos económicos de encarar una fiesta multitudinaria en tiempos complejos, el recambio generacional y la convicción intacta de mantener vivas las tradiciones camperas.
Un engranaje colectivo que no se detiene
La magnitud de un evento que congrega a miles de personas durante todo un fin de semana requiere un esfuerzo logístico que abarca prácticamente los doce meses del año. Lejos de limitarse a los días de festival, el trabajo de la comisión directiva empieza casi en el mismo instante en que se apagan las luces de la edición anterior. “Prácticamente se empieza a trabajar o a pensar livianamente la fiesta una vez que termina la anterior. El fuerte comienza más o menos a partir de febrero o marzo; ahí ya nos empezamos a juntar y a ver qué es lo que vamos a hacer en la próxima edición”.
Iriarte explica que la magnitud que año tras año va tomando la fiesta del caballo para una localidad como Bragado, “es difícil sostener un evento de esta escala porque es muy grande, recibimos mucha gente y tenemos muchas actividades durante todo el fin de semana. La manera de sostenerlo y llevarlo adelante que hemos encontrado fue armar subgrupos dentro de la comisión, que son los encargados de cada actividad”, explica el titular de la organización sobre la trastienda de la convocatoria.
Esta estructura interna permite fiscalizar cada detalle, desde el armado del escenario principal hasta la coordinación de la jineteada y el tradicional desfile criollo que viste de gala las calles de la ciudad.
Juventud, renovación y la búsqueda del equilibrio
La celebración que se originó por un grupo de amigos que en los años 70, que reunidos en una mesa de café, quisieron homenajear al caballo, que como cuenta la leyenda, el Potro Bragado dio nombre a la ciudad, lleva 55 años convirtiéndose en un evento masivo. El desafío de Fermín es siendo el más joven en la historia de la comisión, es generar un puente entre las distintas generaciones que hacen posible que Bragado se vista de fiesta. “Creo que sí, que soy el presidente más joven. Hace muchos años que estoy en la comisión; llegué cuando estaba en el secundario por invitación del padre de un amigo que era presidente. No tengo familiares en la comisión, pero empecé a ir a las reuniones, me fue gustando y me fui involucrando cada vez más”, explica Iriarte sobre sus inicios.
Asumir la conducción de un evento con tanta carga histórica implica construir consensos con dirigentes de mayor experiencia, conjugando la mirada fresca con el respeto por las raíces. “A los dirigentes mayores los conozco hace mucho, tengo confianza y recibí el apoyo de ellos para ser presidente. A veces uno viene con ideas nuevas y por ahí la gente más grande está acostumbrada a hacer lo que se hizo o a pensar que lo de antes era mejor”, explica Fermín.
Mientras, lleva con mucha responsabilidad su función creando puentes y buscando las mejores opciones para que la fiesta crezca sin perder sus rasgos distintivos. “Los tiempos van cambiando y hay que ir aggiornandose al presente, así que siempre desde el respeto y buscando lo mejor para la fiesta, vamos tratando de buscar un punto de equilibrio. Buscamos ese punto de equilibrio respetando la tradición y todas las costumbres camperas que hacen a esta fiesta y que queremos mantener vivas”, sostiene.
El puente generacional y el legado cultural
“Respecto a las propuestas para un público más joven, tratamos de escuchar y ver lo que la gente más joven nos pide, el espacio que necesitan. Una de las actividades que ya hace unos años venimos haciendo es la peña en la plaza, en el centro de la plaza. Se suma gente joven y no tan joven, pero es un lindo espacio para darles para que continúen disfrutando del folklore y se puedan reunir ahí. Como también después la gente joven acompaña en la jineteada, en el desfile y en todos los puntos que tenemos”, cuenta Iriarte.
Para que una fiesta popular mantenga su vigencia a lo largo de más de cinco décadas, la clave radica en abrir espacios donde las nuevas generaciones no solo se sientan espectadoras, sino protagonistas de la propuesta cultural y del trabajo comunitario. Para la comisión de la fiesta, “el legado que buscamos dejar es demostrar que la tradición no está muerta. La gente más joven podemos seguir haciendo valer la importancia y el peso de las costumbres que formaron esta patria en la que hoy vivimos. Queremos dejar asentado que con compromiso y trabajo en equipo las cosas se pueden lograr”, asegura.
El reto económico y el respaldo del sector privado
Organizar una festividad de alcance nacional en un contexto económico complejo representa un desafío presupuestario constante, por eso ante la consulta de cómo se sostiene un evento tan masivo, el titular de la comisión explica que “la situación económica está difícil, los números para hacer la fiesta son muy, muy altos. Tuvimos que trabajar mucho, usar el ingenio. Los artistas nos salen muy caros, el alquiler de baños, el escenario, la seguridad, la limpieza… tenemos muchos, muchos gastos“.
Con la crisis económica golpeando el bolsillo de los argentinos, las fiestas populares que son puestas en marcha con el trabajo de la comunidad se ven afectadas o requieren el doble de esfuerzo para continuar. “Sí recibimos un apoyo de la Municipalidad, que nos consiguió un subsidio. A su vez, varias empresas de acá de Bragado nos apoyan con un aporte económico, generalmente a cambio de publicidad. Por suerte siempre contamos con ese acompañamiento del empresariado local“, explica Fermin sobre el arraigo cultural que tiene para toda la localidad.
En tanto, explica la función de la comisión y el objetivo de todos los que la integran “la verdad es que nosotros no buscamos ganar plata con la fiesta, sino obviamente hacerla y poder cumplir con todo lo que está pactado en cuanto a lo económico”, remarca con firmeza sobre los números del festival.
Un motor productivo para todo Bragado
“Nosotros somos la comisión organizadora, pero es la fiesta del pueblo” , afirma Iriarte que pese a las exigencias financieras de la organización, la Fiesta Nacional del Caballo funciona como una inyección económica directa para la comunidad local, transformando cada inversión en movimiento comercial y turístico para el municipio. Por ende, involucra a “muchas instituciones, de una manera u otra, están presentes y son parte de la fiesta. Los fogones los hacen distintos clubes o escuelas, hay clubes cobrando la entrada de la laguna, todo el servicio municipal, los trabajadores de la municipalidad, policías, inspectores de tránsito, el hospital. Todas las instituciones del pueblo se ponen a disposición”.
La festividad no le pertenece únicamente a una comisión, sino que involucra activamente a las instituciones y comercios de la ciudad “y en lo económico sabemos que sirve, es plata que entra a nuestra ciudad. En ese fin de semana todos los comercios trabajan más de lo habitual, y eso es lo importante y lo que nos gusta: que le sirva a toda la gente de Bragado”, detalla sobre la tracción comercial y el derrame económico en la localidad.
Una grilla de excelencia y la hospitalidad como sello
Con la cuenta regresiva en marcha, Bragado aguarda la llegada de delegaciones y visitantes de distintos puntos del país, confiando en que el clima acompañe para rubricar una edición memorable. “La expectativa para este año es grande, creemos que va a ser una gran fiesta. Trabajamos mucho para eso. Tenemos los cierres de las tres noches con artistas excelentes de primera línea y todos los demás artistas programados para el escenario son de primer nivel“, cuenta Fermín sobre el cronograma colmado de actividades que resulta prometedor.
“La invitación a la gente es a que se acerque, porque hay un cronograma muy extenso y variado: muestra artesanal, paseo comercial y gastronómico, desfile, jineteada y destrezas criollas como entrevero de tropillas y concurso de recados. Son 55 años que cumple esta fiesta y toda la ciudad se pone a disposición para recibir bien a la gente, brindar un gran espectáculo y darles una buena hospitalidad”, concluye Iriarte.
La fiesta empieza el miércoles 7 de octubre, con toda la ciudad respirando tradición. En la plaza 25 de mayo empiezan a sonar las primeras canciones de folklore y el museo municipal abre sus puertas con un tributo a Molina Campos.
Fuente: InfoCielo