Guido Piotrkowski, fotógrafo de Página 12, recibió dos disparos en el pecho mientras trabajaba en la cobertura de la protesta frente al Congreso. Las imágenes prueban el incumplimiento del protocolo antipiquete del Gobierno.

En medio de la marcha universitaria, la represión desmedida, los gases lacrimógenos que invadieron al centro de Buenos Aires y los carros hidrantes que desplegaron su violencia toda la tarde, dos disparos salieron casi al mismo tiempo: el primero fue de un oficial de la Policía Federal. El segundo, de Guido Piotrkowski, fotógrafo de Página/12, quien desde su cámara de fotos captó el momento exacto en que el uniformado le disparaba al centro del pecho.
Las imágenes captadas por el fotógrafo son una prueba más de que el gobierno ha incumplido nuevamente con el protocolo antipiquetes del gobierno de Javier Milei, que estipula que las fuerzas federales deben emplear la “mínima fuerza necesaria y suficiente”, graduada en proporción a la resistencia, utilizando métodos y armas no letales. En este caso, además, los disparos se concentraron el pecho del trabajador de prensa.
La represión, una constante desde el minuto uno del Gobierno de Javier Milei, ha tenido este jueves un particular ensañamiento con los trabajadores de prensa, a quienes ha pretendido amedrentar y atacar para disciplinar, una escena que se ha repetido desde las primeras manifestaciones contra la administración libertaria.
En diálogo con Radio 750, Piotrkowski, uno de los trabajadores de prensa reprimidos este jueves, relató en primera persona cómo vivió la jornada. Además, explicó por qué cree que los ataques de parte de las fuerzas de seguridad van más allá de buscar la obediencia.
“Estábamos cubriendo, como siempre, la marcha. Y como ya es costumbre empezó la represión, que desde ya no podemos normalizar. En un momento se cayó una valla y un agente de la Policía Federal en lugar de levantarla se asomó y empezó a disparar”, relató.
Piotrkowski estaba justo de frente. “Empecé a hacer fotos. Y el tipo me disparó a mí. Fue directo. Por suerte no estaba tan cerca. Por suerte no apuntó un poco más arriba, o sí, y le pifió. Porque un par de centímetros más arriba era la cara. Y no sé qué hubiera pasado”, describió.
“Fueron dos o tres disparos en el pecho. Hay dos imágenes y se ve la cara del policía. Y se ve que me está mirando. No está apuntando a cualquier lado. Nos apuntan a nosotros a la cara, al pecho. Es lo que hacen para que nosotros no hagamos nuestro trabajo. Y nosotros estábamos ahí para dar testimonio”, contó sobre este método de ataque a la prensa.
El fotógrafo de este diario dijo que la Policía está “defendiendo un modelo que también los oprime a ellos”. “No me da pena por ellos, porque me parece que son los malos en esta historia. Pero me llama la atención”, dijo.
Y cerró: “Tampoco te piden tanto, tampoco le tienes que estar disparando a los periodistas en la cara. Podés hacer tu trabajo bien. Y ellos están haciendo su trabajo mal. Eso no es el trabajo para el que les pagan. No sé si esto es lo que les piden o no. Supongo que sí. No quiero entrar en esta. No quiero salir defendiendo a estos tipos. Podrán pedírselo, pero ellos lo disfrutan”.
Fuente: P12