El indicador escaló desde los 485 puntos de mediados de septiembre y alcanzó máximos desde diciembre de 2025. Reservas, actividad, deuda y tasas de EE.UU. aparecen entre los factores determinantes.

El riesgo país argentino se ubicó en torno a los 630 puntos básicos al comienzo de esta semana, luego de haber registrado 485 puntos el 11 de septiembre. El nivel alcanzado representa el mayor registro desde diciembre de 2025 y volvió a poner el costo de financiamiento de la Argentina bajo la lupa de los mercados.
El incremento responde, según distintos analistas, a una combinación de factores internacionales y domésticos. Entre ellos aparecen la suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, las señales de desaceleración de la economía argentina, la evolución de las reservas del Banco Central y la incertidumbre vinculada al escenario electoral.
Tasas de Estados Unidos y presión sobre los mercados emergentes
Uno de los factores externos que impactó sobre los activos argentinos fue la fuerte venta de bonos estadounidenses registrada durante la semana pasada.
La presión llevó al rendimiento del Treasury a 10 años a su nivel más elevado en 19 años, mientras el mercado comenzó a asignar una mayor probabilidad a una suba de tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense.
«En la última semana, la probabilidad de una suba de 25 puntos en la reunión de la Fed de octubre saltó del 54% al 75,8%, impulsada por una batería de comentarios hawkish de sus referentes. El mercado también espera otra suba de 25 puntos en la reunión de diciembre, por lo que la tasa cerraría 2026 en un rango de 4,25%-4,50%, y anticipa dos subas más de 25 puntos cada una para el año que viene», explicaron desde Cohen Aliados Financieros.
Un escenario de tasas estadounidenses más elevadas puede incrementar el costo de financiamiento para los mercados emergentes y reducir el atractivo relativo de sus activos.
La actividad económica también genera preocupación
A los factores internacionales se sumaron señales negativas provenientes de la economía argentina.
Los últimos datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostraron una fuerte caída de la actividad. El deterioro alimentó las advertencias sobre la posibilidad de que la economía ingrese en una recesión técnica durante el tercer trimestre.
La evolución de la actividad resulta relevante para los mercados porque una economía con menor crecimiento puede generar menos ingresos fiscales y, por lo tanto, reducir los recursos disponibles para afrontar los compromisos de deuda.
En ese sentido, el director de CEPEC, Leonardo Anzalone, sostuvo que «el riesgo país puede seguir teniendo volatilidad alta en las próximas semanas», debido a que, además de las condiciones internacionales, el mercado está prestando mayor atención a cuestiones propias de la Argentina.
«Hay un componente internacional importante, con las tasas largas de Estados Unidos en niveles elevados, hoy el mercado también está mirando cada vez más los problemas propios de Argentina, me refiero a la acumulación de reservas, la actividad y cómo se va a financiar el 2027», señaló.
Sobre la actividad económica, agregó: «El dato de actividad es particularmente importante. En julio la economía cayó 2,9% mensual y 1,4% interanual. Si en los próximos meses aparecen nuevos datos negativos y se confirma que estamos entrando en una recesión, el impacto sobre el mercado puede ser mayor. No solamente por la actividad en sí, sino porque una economía que no crece recauda menos y genera menos recursos para hacer frente a los vencimientos».
Reservas del Banco Central, otro factor bajo la lupa
La capacidad del Banco Central para acumular reservas aparece como otro de los principales puntos de atención para los inversores.
Desde Fundación Capital señalaron que las reservas netas del Banco Central superan actualmente los US$12.000 millones, aunque, al descontar los desembolsos del Fondo Monetario Internacional, el resultado sería negativo en unos US$3.000 millones.
«Así, seguir acumulando reservas resulta clave para transitar el próximo año», explicaron desde la entidad.
Los analistas también marcaron una relación entre la evolución de las compras de divisas del BCRA y el comportamiento del riesgo país.
Entre abril y julio, el Banco Central compró en promedio más de US$2.200 millones mensuales, mientras el riesgo país cayó aproximadamente 200 puntos básicos. Desde comienzos de agosto, en cambio, las compras fueron inferiores a US$1.000 millones mensuales y el indicador aumentó alrededor de 200 puntos básicos.
La evolución de las reservas, por lo tanto, aparece vinculada a la percepción sobre la capacidad del país para afrontar sus compromisos externos.
La incertidumbre electoral también impacta
Otro de los elementos que los analistas identifican como determinante es el escenario electoral.
Fundación Capital calculó que entre el 25 de agosto y el 25 de septiembre de 2026, el riesgo país correspondiente al período posterior a las elecciones pasó de 1.015 a 1.264 puntos básicos, tomando como referencia el rendimiento implícito de bonos soberanos argentinos como el AO27 y AO28 frente a los bonos del Tesoro estadounidense.
Esto implicó un incremento de 249 puntos básicos en ese período.
El dato refleja que el mercado también incorpora en los precios de los bonos las expectativas vinculadas con el escenario político y económico posterior a las elecciones.
Qué factores pueden definir la evolución del riesgo país
Para Anzalone, existen tres variables centrales que deberán seguirse durante las próximas semanas: la acumulación de dólares del Banco Central, el costo de financiamiento y la evolución de la actividad económica.
«También las tasas de Estados Unidos, porque si se mantienen altas el contexto para la deuda emergente va a seguir siendo más exigente», agregó.
«El riesgo país por encima de 600 puntos muestra que el mercado está pidiendo bastante más premio para tener deuda argentina», completó.
En una línea similar, el asesor financiero Gabriel Bagattini, representante de Finanzas con Gabriel, ubicó la generación de dólares y la acumulación de reservas como uno de los principales factores a monitorear.
«Creo que el principal es la generación de dólares y la capacidad del Banco Central de acumular reservas de manera sostenida. No solamente importa el nivel de reservas, sino también su evolución y la disponibilidad efectiva de divisas para hacer frente a los compromisos externos», expresó.
El financiamiento de 2027, otro desafío
Bagattini también puso el foco sobre el programa financiero del Tesoro y la posibilidad de refinanciar los próximos vencimientos.
«La posibilidad de refinanciar vencimientos y conseguir financiamiento a tasas razonables será determinante para reducir la incertidumbre sobre la deuda», sostuvo.
A ese escenario sumó la evolución del resultado fiscal, la capacidad de mantener el equilibrio macroeconómico y el contexto político-electoral.
Hacia adelante, el especialista planteó dos escenarios posibles para el indicador. «Una mejora en la acumulación de reservas, mayor claridad sobre el financiamiento de los próximos vencimientos y un contexto internacional más favorable podrían generar condiciones para una compresión del riesgo país».
Por el contrario, advirtió que «si persisten las dudas sobre la disponibilidad de dólares y se mantiene la presión externa, podríamos seguir viendo volatilidad y dificultades para recuperar el precio de los bonos».
Fuente: Ámbito.