El presidente colombiano insistió en que existieron irregularidades en el padrón electoral durante los comicios del domingo. Mientras los organismos electorales validaron los resultados, la campaña para la segunda vuelta del 21 de junio quedó atravesada por fuertes acusaciones cruzadas.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a denunciar este martes un posible fraude electoral en las elecciones celebradas el pasado domingo, que dejaron en primer lugar al candidato de ultraderecha Abelardo De La Espriella de cara al balotaje previsto para el próximo 21 de junio.
A través de un extenso mensaje publicado en la red social X, el mandatario aseguró que existen elementos que justificarían una investigación sobre el proceso electoral y afirmó que puede presentar pruebas ante las autoridades competentes.
“Presento las bases comprobadas del posible fraude que puedo entregar a autoridad competente”, expresó Petro al exponer una serie de cuestionamientos sobre el padrón utilizado durante los comicios.
La denuncia del presidente colombiano
Según explicó Petro, el software utilizado para el conteo preliminar de votos habría incorporado 885.409 electores más que los registrados oficialmente en el censo electoral.
De acuerdo con el mandatario, la Registraduría Nacional contaba con un padrón de 41.421.973 ciudadanos habilitados para votar dentro y fuera del país. Sin embargo, sostuvo que cinco días antes de la elección esa cifra fue modificada y elevada a 42.307.373 personas.
“La diferencia es de 885.409 nuevas cédulas que no se inscribieron en la fecha legal”, denunció el jefe de Estado, quien además aseguró que las modificaciones se realizaron en dos oportunidades durante la tarde del 26 de mayo.
Las acusaciones se suman a los cuestionamientos que Petro había realizado durante la misma noche electoral, cuando manifestó sus dudas sobre el sistema de preconteo de votos.
Los organismos electorales respaldan los resultados
Frente a las denuncias, la Registraduría Nacional ratificó la validez de los resultados difundidos el domingo y aseguró que el escrutinio coincidió en un 99,94% con los datos preliminares.
Según los resultados oficiales, De La Espriella obtuvo 10,3 millones de votos, equivalentes al 43,74% de los sufragios, mientras que el candidato del oficialismo, Iván Cepeda, alcanzó 9,6 millones de votos, representando el 40,90%.
El organismo electoral informó además que restaban escrutar apenas 33 mesas sobre un total superior a las 122.000 habilitadas en todo el país.
A su vez, la misión de observación electoral de la Unión Europea también validó el desarrollo de la elección. El jefe de la delegación europea, Esteban González Pons, descartó públicamente cualquier manipulación en el conteo de votos.
Cepeda moderó sus cuestionamientos
En la noche de la elección, Iván Cepeda había acompañado parcialmente las dudas expresadas por Petro y sostuvo que existían «votos mal contados».
Sin embargo, al día siguiente el candidato del oficialista Pacto Histórico aclaró que su equipo de fiscalización electoral no encontró evidencias concretas que permitan sostener una denuncia de fraude.
La postura buscó bajar el tono de la controversia mientras la campaña entra en su etapa decisiva antes de la segunda vuelta.
La oposición aprovecha la polémica
Las denuncias del oficialismo fueron rápidamente capitalizadas por De La Espriella, quien acusó a Petro y a Cepeda de intentar desconocer la voluntad popular expresada en las urnas.
El candidato ultraderechista convocó a las Fuerzas Armadas a defender las instituciones democráticas y condicionó la realización de un eventual debate presidencial al reconocimiento previo de los resultados electorales.
La polémica se profundizó luego de que Cepeda lo desafiara públicamente a debatir. Como respuesta, De La Espriella exigió que tanto el presidente como el candidato oficialista acepten los resultados del domingo antes de avanzar con cualquier intercambio público.
Una campaña marcada por la confrontación
Mientras los organismos electorales, la Justicia y los observadores internacionales descartan irregularidades en el proceso, las denuncias impulsadas por Petro siguen alimentando el debate político colombiano.
Con el balotaje programado para el 21 de junio, la disputa entre el oficialismo y la oposición aparece atravesada por acusaciones cruzadas, cuestionamientos institucionales y una creciente polarización que marcará el tramo final de una de las elecciones más tensas de los últimos años en Colombia.
Fuente: Página 12.