Un informe y distintas iniciativas legislativas advierten que la morosidad dejó de ser un problema individual para convertirse en una crisis social. Las mujeres, especialmente aquellas que sostienen hogares y tareas de cuidado, aparecen entre las más afectadas.

El crecimiento de la morosidad y el sobreendeudamiento en Argentina encendió alarmas entre especialistas, organizaciones sociales y dirigentes políticos. Lo que durante años fue considerado un problema financiero individual hoy es señalado como una problemática estructural que afecta a millones de personas y que golpea con mayor fuerza a las mujeres, particularmente a quienes encabezan hogares y asumen responsabilidades de cuidado.
Según distintos estudios y experiencias territoriales, la combinación de ingresos insuficientes, aumento del costo de vida y acceso cada vez más extendido al crédito generó una situación de vulnerabilidad que impacta no solo en la economía familiar, sino también en la salud mental y la calidad de vida.
Las mujeres, en el centro de la crisis de endeudamiento
Diversos relevamientos muestran que las mujeres enfrentan mayores niveles de endeudamiento debido a desigualdades económicas históricas y a la sobrecarga de tareas de cuidado no remuneradas.
La Encuesta Nacional de Endeudamiento y Cuidados, realizada por el Ministerio de Economía y la CEPAL en 2021, ya advertía que casi tres de cada cuatro hogares con responsabilidades de cuidado encabezados por mujeres recurrían a préstamos para cubrir gastos esenciales como alimentos, medicamentos o el pago de otras deudas.
Además, las mujeres suelen acudir con mayor frecuencia a préstamos otorgados por familiares, amistades o redes informales. Este tipo de endeudamiento incorpora una dimensión adicional, ya que involucra vínculos afectivos y comunitarios que generan nuevas presiones ante la imposibilidad de cumplir con los compromisos asumidos.
Un fenómeno agravado por la crisis económica
Especialistas señalan que el proceso de sobreendeudamiento comenzó a profundizarse a partir de 2018, pero alcanzó niveles críticos durante 2025 como consecuencia de la caída de los ingresos reales y la necesidad de sostener consumos básicos.
La expansión de las billeteras virtuales y otros proveedores de crédito no bancario permitió ampliar el acceso al financiamiento, especialmente en sectores históricamente excluidos del sistema financiero tradicional. Sin embargo, también incrementó la exposición de hogares con ingresos inestables a situaciones de mora y acumulación de deudas.
Desde organizaciones que trabajan con personas endeudadas advierten que el problema ya excede la capacidad de resolución individual.
«Existe voluntad de pago, pero las personas ya no tienen forma de pagar las deudas que acumulan y no hay más dónde pedir. Se llegó a un límite», sostuvo Luci Cavallero, socióloga e integrante de Movida Ciudad.
El impacto en la salud mental y la vida cotidiana
En los barrios populares, el endeudamiento ya es señalado como un factor que afecta directamente la salud mental, la autonomía económica y la organización familiar.
Las dificultades para afrontar pagos generan estrés constante, conflictos en los hogares y una creciente sensación de incertidumbre. Esta situación se vuelve especialmente compleja para mujeres que además deben garantizar el cuidado de hijos, adultos mayores o familiares a cargo.
Por ese motivo, la relación entre deuda, género y cuidados comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante en la agenda pública y en los espacios de discusión impulsados por organizaciones feministas y sociales.
Proyectos para enfrentar el sobreendeudamiento
Ante el crecimiento de la problemática, en el Congreso Nacional y en distintas legislaturas provinciales comenzaron a impulsarse proyectos orientados a brindar respuestas a los hogares afectados.
Entre las iniciativas se encuentra el «Programa de Segunda Oportunidad para Hogares Argentinos», presentado por la diputada nacional Lucía Cámpora, que propone mecanismos de reestructuración de deudas y la suspensión de ejecuciones.
Por su parte, Kelly Olmos, Victoria Tolosa Paz y Agustín Rossi impulsaron un proyecto para limitar las tasas de refinanciación de tarjetas de crédito, transparentar el costo financiero total y establecer topes a los intereses punitorios.
También fue presentado el proyecto denominado «Marco Integral contra el Sobreendeudamiento de las Familias», que contempla asesoramiento jurídico gratuito, regulaciones para las fintech y nuevas herramientas de protección para consumidores.
A nivel local, existen propuestas como la «Ley de Desendeudamiento Popular» en la Ciudad de Buenos Aires y una iniciativa de la senadora bonaerense Mónica Macha destinada a regular las prácticas de cobranza extrajudicial y evitar situaciones de hostigamiento.
Los impulsores de estas iniciativas coinciden en un diagnóstico común: la deuda dejó de ser una excepción para transformarse en una condición cotidiana para millones de personas.
Fuente: Página 12.