La economía argentina registró una contracción de 0,6% en el segundo trimestre de 2026 respecto del período enero-marzo, según los datos publicados por el Indec. Se trata de la primera caída trimestral desde mediados de 2024 y marca una pérdida de impulso de la actividad, pese a que el Producto Bruto Interno (PBI) todavía acumula un crecimiento interanual del 2%.

El resultado estuvo acompañado por un fuerte retroceso del consumo privado y una nueva caída de la inversión, mientras que la agricultura, la minería y las exportaciones fueron los principales sectores que sostuvieron el nivel de actividad.
Los datos oficiales también muestran un escenario heterogéneo: mientras algunas actividades vinculadas al sector externo mantienen tasas de crecimiento importantes, la industria manufacturera profundizó su retroceso y sectores como la construcción y el comercio permanecieron estancados.
El PBI volvió a caer después de dos años
La contracción de 0,6% frente al primer trimestre representa un cambio en la dinámica de la economía. El PBI no registraba una caída trimestral desde el segundo trimestre de 2024, cuando la actividad atravesaba una etapa recesiva.
En la comparación interanual, en cambio, la economía todavía presenta números positivos. El PBI creció 2% frente al segundo trimestre de 2025 y acumuló una expansión de 2,2% durante el primer semestre respecto del mismo período del año anterior.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó precisamente esos indicadores al referirse a los datos del Indec, aunque no hizo referencia a la contracción de 0,6% en términos desestacionalizados.
El resultado vuelve a abrir el interrogante sobre la evolución de la actividad durante la segunda mitad del año y se produce en un contexto en el que consultoras y analistas privados revisaron a la baja sus proyecciones de crecimiento para 2026.
El consumo privado perdió fuerza
Uno de los principales datos que explican la caída trimestral es el comportamiento del consumo privado.
En la comparación interanual, el consumo apenas avanzó 0,4%, mientras que frente al primer trimestre de 2026 retrocedió 2,4%.
El indicador contempla un conjunto de bienes y servicios que excede al consumo masivo y refleja el comportamiento de la demanda de los hogares.
La evolución supone una pérdida de dinamismo del mercado interno y contrasta con el discurso oficial que destaca la recuperación del consumo como uno de los indicadores de la evolución económica.
La inversión cayó 11%
La inversión también volvió a mostrar una fuerte contracción. Durante el segundo trimestre registró una caída interanual del 11%.
El retroceso se produce en un contexto marcado por el cierre de empresas, especialmente pequeñas y medianas, el aumento de la capacidad ociosa y el crecimiento de las importaciones de productos que se fabrican o pueden producirse en el país.
El economista Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, resumió la situación al señalar: “Es paradójico que en una gestión promercado y de desregulación, lo que más cae es la inversión”.
La caída de la inversión se suma así al menor dinamismo del consumo y constituye uno de los principales factores detrás de la desaceleración de la actividad.
Agro y minería sostienen la actividad
La evolución sectorial muestra diferencias marcadas entre las distintas ramas de la economía.
La agricultura creció 6,9% interanual durante el segundo trimestre, mientras que la minería, que incluye la actividad vinculada con Vaca Muerta, registró una expansión del 16,4%.
Ambos sectores tienen una fuerte orientación hacia los mercados externos y contribuyeron a sostener el crecimiento general de la actividad.
La contracara estuvo en la industria manufacturera, que profundizó su caída y registró una contracción interanual del 2,1%.
Por su parte, la construcción y el comercio permanecieron prácticamente estancados.
Las exportaciones crecieron y las importaciones cayeron
Las exportaciones fueron uno de los pocos componentes de la demanda que mostraron una evolución positiva.
En volumen, aumentaron 13,7% frente al segundo trimestre de 2025 y crecieron 2,5% respecto del primer trimestre de 2026.
El desempeño estuvo asociado principalmente a la producción agropecuaria y a la actividad de minas y canteras, sectores con una fuerte participación en las ventas al exterior.
Las importaciones siguieron una tendencia diferente. En el segundo trimestre registraron una caída interanual del 8,6% y retrocedieron 3,5% en términos desestacionalizados frente al primer trimestre.
La evolución de las compras externas se produjo en paralelo con la contracción industrial y el menor dinamismo del consumo interno.
El gasto público también retrocedió
El gasto público volvió a funcionar como un factor de contracción de la actividad, en línea con la política de ajuste fiscal implementada por el Gobierno nacional.
Durante el segundo trimestre cayó 4,1% en comparación con el mismo período de 2025 y retrocedió 2,3% respecto de los primeros tres meses de 2026.
De esta manera, la mayoría de los componentes de la demanda agregada mostraron variaciones negativas, con las exportaciones como una de las principales excepciones.
Una economía con crecimiento interanual, pero menor dinamismo
Los números del segundo trimestre dejan un escenario en el que conviven dos tendencias.
Por un lado, la economía mantiene un crecimiento interanual de 2% y acumula una expansión de 2,2% durante el primer semestre. Por otro, la comparación contra el trimestre anterior muestra una caída de 0,6%, acompañada por retrocesos en el consumo, la inversión y el gasto público.
La evolución de la actividad durante los próximos trimestres será determinante para establecer si el dato del segundo trimestre representa una interrupción puntual o el comienzo de una nueva etapa de menor crecimiento.
Fuente: Página 12.