Un equipo de investigadores de la Universidad de Ámsterdam desarrolló una técnica capaz de identificar y cuantificar nanoplásticos con una precisión sin precedentes, un avance que podría mejorar el conocimiento sobre su presencia en el ambiente y sus posibles efectos en el organismo humano.

La contaminación por plásticos es una de las principales preocupaciones ambientales y sanitarias de las últimas décadas. En ese contexto, científicos de la Universidad de Ámsterdam presentaron un nuevo método que permite detectar y medir nanoplásticos con una precisión inédita, abriendo una nueva etapa en el estudio de estas diminutas partículas y de sus potenciales riesgos para la salud.
La investigación fue encabezada por la química Maria Hayder y combina dos técnicas complementarias: una para separar las partículas según su tamaño y otra para identificar y cuantificar químicamente los distintos tipos de plástico presentes en una muestra.
Un avance clave para estudiar los nanoplásticos
Los investigadores destacaron que la herramienta ya logró identificar y cuantificar nanoplásticos específicos en aguas residuales, lo que proporciona una base más precisa para monitorear su presencia tanto en el agua como en el medio ambiente.
Según explicaron, los microplásticos tienen tamaños comprendidos entre 1 micrómetro y 5 milímetros, mientras que los nanoplásticos son todavía más pequeños y oscilan entre 1 nanómetro y 1 micrómetro.
La especialista señaló que las técnicas utilizadas habitualmente para detectar microplásticos no suelen ser eficaces para analizar partículas de dimensiones tan reducidas.
«Ya se utilizan muchas técnicas para los microplásticos, pero generalmente no funcionan para los nanoplásticos», explicó Hayder.
Hallaron partículas en agua dulce y agua de mar
El nuevo sistema también fue utilizado para estudiar cómo se degradan plásticos de uso cotidiano después de años de exposición tanto al agua dulce como al agua salada.
Los resultados revelaron la presencia de nanoplásticos en ambos ambientes y demostraron que no existe un patrón simple de fragmentación. Las partículas aparecieron en una amplia variedad de tamaños y distribuidas a diferentes profundidades, independientemente de su densidad.
La presencia de plásticos en los alimentos
La investigación también abordó la presencia de estas partículas en alimentos y bebidas. Los especialistas advirtieron que la mayor parte de los estudios se concentró en los mariscos, mientras que otros componentes fundamentales de la dieta, como frutas, verduras y cereales, recibieron menos atención.
De acuerdo con las estimaciones realizadas por los investigadores, justamente estos alimentos podrían representar la principal fuente de ingesta diaria de partículas plásticas.
Además, remarcaron que las diferencias entre los métodos de análisis utilizados en distintos laboratorios dificultan la comparación de resultados y limitan el desarrollo de investigaciones y políticas públicas sobre contaminación plástica.
Qué sucede en el aparato digestivo
Para analizar el comportamiento de los nanoplásticos dentro del organismo, los científicos reprodujeron en laboratorio el proceso digestivo y expusieron las muestras a partículas de distintos tamaños.
Los resultados mostraron que, dentro del tracto gastrointestinal, las partículas más pequeñas tienden a agruparse formando estructuras de mayor tamaño debido a la acción de las enzimas digestivas.
Según Hayder, este fenómeno reduciría las posibilidades de que atraviesen la pared intestinal y lleguen a otros tejidos del organismo, aunque advirtió que todavía existen numerosos interrogantes por resolver.
Un paso importante para comprender los riesgos
Desde la Universidad de Ámsterdam remarcaron que disponer de métodos más precisos resulta fundamental para evaluar adecuadamente los riesgos sanitarios asociados a la contaminación por plásticos.
Aunque el nuevo sistema no responde todas las preguntas sobre los nanoplásticos, los especialistas consideran que representa un avance significativo para comprender mejor cómo se dispersan estas partículas y cuáles podrían ser sus efectos sobre la salud humana.
Fuente: Infobae.