El Gobierno brasileño convocó a consultas a su representante en Buenos Aires y citó al embajador argentino en Brasilia luego de las declaraciones del presidente Javier Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva.

La relación diplomática entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión de los últimos años. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió convocar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y citar al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para solicitar explicaciones por las declaraciones del presidente Javier Milei durante un acto político en Brasil.
La decisión se produjo luego de que Milei calificara a Lula como «ladrón» y «basura socialista», además de lanzar críticas contra el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, a quien llamó «basura calva».
Brasil respondió con medidas diplomáticas
El embajador Julio Bitelli viajó a Brasilia para reunirse con el canciller Mauro Vieira, mientras que la Cancillería brasileña convocó al embajador argentino para expresar el malestar del Gobierno por los dichos del mandatario argentino.
En el ámbito diplomático, el llamado a consultas de un embajador constituye una de las primeras medidas formales de protesta entre dos Estados y refleja un nivel elevado de disconformidad en la relación bilateral.
Horas después de las declaraciones de Milei, el presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Edson Fachin, calificó los dichos como «irrespetuosos» y sostuvo que se trata de expresiones «incompatibles con la civilidad que debe caracterizar las relaciones entre los Estados».
La respuesta del Gobierno argentino
Desde la denominada Oficina de Respuesta Oficial, el Gobierno nacional defendió las expresiones del Presidente mediante un comunicado difundido en la red social X.
En el texto, el Ejecutivo comparó la situación con la visita que Lula realizó en 2025 a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, recordando que en aquella oportunidad el mandatario brasileño no mantuvo un encuentro con Milei.
Posteriormente, en una entrevista radial, el Presidente volvió a referirse a Lula en términos despectivos y afirmó: «El expresidiario vino a saludar a la rea».
Preocupación por el vínculo con el principal socio comercial
La escalada de tensión generó preocupación entre especialistas en relaciones internacionales, quienes advirtieron sobre el impacto que podría tener el conflicto en el vínculo entre ambos países.
El analista Juan Gabriel Tokatlian consideró que el episodio representa «el evento bilateral más delicado desde el retorno de la democracia» entre Argentina y Brasil y atribuyó la situación a una decisión política del Gobierno argentino.
En la misma línea, el exembajador Miguel Ángel Argüello sostuvo que la relación construida desde los gobiernos de Raúl Alfonsín y José Sarney se basó durante cuatro décadas en intereses estratégicos compartidos que trascendieron las diferencias ideológicas entre las distintas administraciones.
Brasil es el principal socio comercial de Argentina y ambos países mantienen una estrecha integración económica en sectores como la industria automotriz, el comercio y el Mercosur.
Repercusiones políticas
Las declaraciones del Presidente también generaron críticas desde distintos sectores de la oposición.
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cuestionó el impacto que el conflicto puede tener sobre la relación con Brasil y sostuvo que los agravios ponen en riesgo vínculos económicos, inversiones y fuentes de trabajo.
También hubo pronunciamientos de dirigentes del Partido Justicialista, el Frente Renovador y otros referentes políticos, quienes manifestaron preocupación por el deterioro de las relaciones diplomáticas con el principal socio comercial del país.
Fuente: Página 12.