Actividad económica: Cuáles son los únicos sectores que crecen y por qué no “derraman”

Mientras el Gobierno nacional festeja un incremento interanual del 2,7% en la actividad económica, el economista Mariano Kestelboim advierte en La Cielo sobre una brecha inédita entre los sectores primarios que vuelan y la parálisis del mercado interno. Pesca y minería a ritmo récord versus industria y comercio al borde del colapso.

La economía argentina está experimentando una transformación estructural tan profunda que ni siquiera encuentra similitudes con la década de los 90. El economista Mariano Kestelboim desarmó el optimismo de las planillas oficiales que celebra el presidente Javier Milei y explicó que el leve repunte de la actividad económica general responde a un fenómeno de extrema heterogeneidad: un puñado de actividades primarias y financieras empuja los promedios hacia arriba, mientras que los sectores que sostienen el empleo diario de la población siguen en caída libre.

“Se genera esa paradoja de que las estadísticas agregadas no muestran una recesión abierta, pero el día a día de la gente es muy malo”, analizó el especialista en el programa Palabras más, palabras menos. Bajo este esquema, conviven dos realidades totalmente disociadas dentro del mismo territorio nacional.

Los “motores” que vuelan: minería, energía y pesca

El crecimiento que festeja la Casa Rosada está concentrado casi con exclusividad en actividades extractivas, de enclave o de servicios financieros, que requieren poca mano de obra masiva o calificada:

  • La Pesca: Lidera cómodamente los indicadores con una suba del 24,7%.
  • La Explotación Minera: Registra una expansión del 15,6%.
  • La Energía: Con el impulso de Vaca Muerta, el sector hidrocarburífero se consolidó como un dinamo clave.

Kestelboim destacó que, a diferencia de lo que ocurrió durante la gestión de Mauricio Macri, el fuerte desarrollo exportador de estos recursos primarios le otorga actualmente al Gobierno un flujo de divisas genuinas que le permite evitar, por el momento, una devaluación drástica o un colapso del tipo de cambio. Sin embargo, el costo de este proceso es una marcada “primarización” de la estructura productiva.

La otra cara: el mercado interno en terapia intensiva

En el extremo opuesto se ubican las actividades que definen la calidad de vida, los salarios y el consumo de la clase trabajadora. Allí, los números son insignificantes o directamente destructivos:

  • La Industria Manufacturera: Registra apenas un débil rebote técnico del 1,9%, traccionado solo por ramas muy puntuales (como la producción de motos o metales). En contraste, los sectores que dependen exclusivamente del consumo doméstico —como textiles, juguetes, marroquinería, calzado y metalmecánica— se encuentran completamente deprimidos o directamente bajando la persiana de forma definitiva.
  • El Comercio: Se encuentra prácticamente estancado con una variación del 0,8%.
  • La Construcción y los Servicios: Se mantienen en niveles críticamente caídos, incapaces de generar puestos de trabajo genuinos.

“Alimentos y bebidas, que es el sector con más peso en el indicador industrial, compensa las caídas bruscas porque el mercado interno siempre genera una demanda mínima por crecimiento poblacional y tiene capacidad exportadora”, aclaró Kestelboim para explicar por qué el índice general no se desploma por completo a pesar del cierre diario de pymes.

El peligro de la “Latinoamericanización”

Para Kestelboim, el verdadero trasfondo de este modelo es la “normalización” de Argentina bajo el estándar del resto de los países de la región. “Argentina era una situación anómala en América Latina porque tenía organización obrera, resistencia social, el mejor desarrollo científico-tecnológico de la región y una industria pujante”.

El economista advirtió que consolidar un modelo basado únicamente en la exportación de recursos naturales e inyección financiera implica necesariamente aceptar “una peor distribución de la riqueza, mayor desigualdad, más violencia, más represión y una total dependencia externa”, un combo que Milei parece omitir en sus discursos públicos.

Fuente: InfoCielo

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