Salarios pierden frente a la inflación y crece la preocupación laboral

El poder adquisitivo volvió a deteriorarse en enero, en un contexto de suba de precios sostenida y caída del empleo en sectores clave.

El inicio de 2026 confirmó una tendencia que golpea de lleno al bolsillo de los trabajadores: los salarios volvieron a quedar por debajo de la inflación. Según los últimos datos difundidos por el INDEC, las remuneraciones registradas subieron en promedio un 2% en enero, mientras que el índice de precios avanzó un 2,9%, lo que implicó una nueva caída del salario real.

La dinámica se da en un escenario económico complejo, atravesado por una aceleración inflacionaria que ya acumula seis meses consecutivos y una marcada debilidad en el mercado laboral, con despidos y cierres de empresas que condicionan las negociaciones paritarias.

Salarios por debajo de los precios

El deterioro del poder adquisitivo no es un fenómeno aislado. En enero, los salarios privados registrados crecieron un 2,1%, mientras que en el sector público el incremento fue aún menor: 1,8%. En ambos casos, los aumentos quedaron por debajo de la inflación mensual.

El impacto es más fuerte en rubros sensibles como alimentos, que registraron subas del 4,7%, impulsadas principalmente por el aumento en la carne. Esto profundiza la pérdida de capacidad de compra, especialmente en los sectores de menores ingresos.

Un problema que se arrastra en el tiempo

La comparación interanual también refleja un deterioro sostenido. Entre enero de 2025 y enero de 2026, la inflación acumuló un 32,4%, mientras que los salarios privados registrados crecieron un 28,5%. Esto implica una pérdida real cercana al 3%.

En el sector público, la situación es más crítica: los salarios nacionales sufrieron una caída del 7,6% en términos reales durante el último año.

A su vez, mediciones privadas advierten que el deterioro podría ser aún mayor si se analizan las paritarias, donde los aumentos quedaron rezagados frente a la suba de precios.

Empleo en crisis y menor poder de negociación

El contexto laboral agrega presión a la situación salarial. Sectores como la construcción, la industria y el comercio —tradicionalmente grandes generadores de empleo— muestran señales de retracción, lo que debilita el poder de negociación de los sindicatos.

La pérdida de puestos de trabajo y la incertidumbre sobre la continuidad laboral actúan como un freno a las demandas salariales, en un escenario donde además se impulsan acuerdos paritarios por debajo de la inflación.

Crece la preocupación social

El deterioro del ingreso y la falta de empleo se consolidan como las principales preocupaciones de la sociedad. Según una encuesta de la Universidad de San Andrés, el 37% de los consultados señaló los bajos salarios como uno de los problemas centrales, mientras que el 36% apuntó a la falta de trabajo.

Incluso, estos temas desplazaron a la inflación como principal inquietud, reflejando el impacto directo que la pérdida de poder adquisitivo tiene en la vida cotidiana.

Un escenario incierto

Con salarios que no logran acompañar la suba de precios y un mercado laboral en tensión, el panorama económico presenta desafíos crecientes. La combinación de inflación persistente, empleo en retroceso y paritarias debilitadas plantea interrogantes sobre la capacidad de recuperación del poder adquisitivo en el corto plazo.

Mientras tanto, el deterioro de los ingresos continúa siendo uno de los ejes centrales de la crisis económica que atraviesa el país.

Fuente: Página 12.

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