La economía real llega a las elecciones con sectores en crisis y sin señales de reactivación

Con caídas en la industria, la construcción y el consumo, la actividad económica se encuentra estancada. Mientras algunos rubros del agro muestran mejoras, el resto de los sectores atraviesan un escenario recesivo.

A pocos días de las elecciones legislativas, la economía argentina enfrenta un cuadro complejo. Con indicadores que reflejan estancamiento o caída en sectores clave, el país llega a las urnas con señales débiles de reactivación y con la recesión ya instalada según estimaciones privadas. La pérdida de dinamismo productivo, la baja del consumo interno y la inestabilidad cambiaria configuran una economía real golpeada y sin motores claros de crecimiento.

“El nivel de actividad llegó a un techo que no logra superar desde hace más de una década”, explicó el economista Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Orlando Ferreres. En diálogo con Ámbito, señaló que “la economía está estancada en el mismo punto que en 2022, 2017, 2013 y 2011”, en referencia a la imposibilidad estructural de sostener ciclos de expansión.

Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC, la economía cayó 0,1% en julio, mientras que el informe PulsoPBA mostró una contracción del 1,8% en el tercer trimestre, anulando los avances del período anterior.

Agro: rendimientos récord, pero con contrastes

Dentro de un contexto general negativo, el sector agropecuario se mantiene como uno de los pocos con indicadores positivos. Coninagro destacó que la campaña agrícola 2025/26 alcanzará un volumen de siembra de 37,8 millones de hectáreas, el tercer mayor registro histórico.

La producción de yerba mate también mantiene un desempeño sólido, con 17 meses consecutivos de alzas, mientras que la lechería alcanzó un récord histórico en agosto con más de 1.090 millones de litros, un 18% más que el año anterior.

Sin embargo, los rubros industriales vinculados al agro muestran otra cara. La producción de carne cayó 20 mil toneladas frente a julio y la molienda de trigo bajó 6,4% interanual. También se desplomó la fabricación de maquinaria agrícola, con retrocesos del 12% interanual y del 14% mensual, alcanzando su nivel más bajo en seis meses.

Industria: caída en capacidad instalada y sin horizonte de mejora

De acuerdo con la consultora Vectorial, la economía real “ya no muestra signos coyunturales, sino estructurales de deterioro”. El uso de la capacidad instalada industrial se encuentra en niveles históricamente bajos y la falta de una política de desarrollo productivo agrava la situación.

“El programa económico actual prioriza la desinflación vía apreciación del tipo de cambio y apertura importadora, sacrificando la industria nacional”, señaló el informe. Aunque algunos rubros como la refinación del petróleo crecieron 4,9% interanual, los avances son “aislados” y no alcanzan para revertir la tendencia general.

La economista Agustina Monti advirtió que la volatilidad cambiaria “impide planificar y encarece los insumos dolarizados”, mientras que las pymes enfrentan tasas de financiamiento de hasta 190% anual, el nivel más alto desde 2009.

Construcción: leve repunte, pero expectativas negativas

El sector de la construcción muestra un repunte leve, aunque sin fundamentos sólidos. El costo de construcción subió 3,2% en agosto y la actividad creció apenas 0,4% interanual. “Hay exceso de inventario en el sector inmobiliario y eso frena la inversión. Se construyó mucho, pero se vende poco”, explicó Spotorno.

El Índice Construya, que mide los insumos destinados al sector privado, mostró una suba interanual de 6,5%, pero con expectativas deterioradas. “El año pasado se esperaba una recuperación en 2025; como no llegó, el clima inversor sigue negativo”, agregó Monti.

Consumo, comercio e importaciones: el reflejo del deterioro

El consumo minorista volvió a caer en septiembre un 4,2% interanual, según la CAME, y un 2% respecto de agosto. “La demanda interna muestra una trayectoria que comienza en crisis, tuvo una breve recuperación y vuelve a caer”, destacaron desde Vectorial.

En paralelo, las importaciones de bienes finales crecieron de manera significativa, lo que agrava el retroceso productivo interno. “Menor producción local genera desempleo y caída de ingresos, lo que a su vez reduce la demanda de productos nacionales y refuerza la opción por importaciones”, advirtieron los analistas.

Un modelo económico en tensión

En resumen, la economía real llega a las elecciones en recesión técnica, con fuerte heterogeneidad sectorial. Mientras el agro y la minería sostienen parte de la actividad, la industria, la construcción y el consumo continúan en terreno negativo.

El deterioro del poder adquisitivo, el encarecimiento del crédito y la falta de horizonte productivo colocan a la economía en una situación de fragilidad estructural, sin motores visibles de crecimiento a corto plazo.

Fuente: Ámbito.

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