Cuatro nadadores de La Plata cruzaron el Río de la Plata desde Uruguay hasta Punta Lara

Son de La Plata y unieron Colonia con Punta Lara tras nadar 42 kilómetros en postas durante más de 13 horas.

Cuatro nadadores de La Plata concretaron este sábado una proeza deportiva inolvidable al cruzar el Río de la Plata a nado. Tras más de 13 horas de esfuerzo extremo, lograron unir Colonia del Sacramento con Punta Lara y cumplir un desafío que nació casi como un sueño.

Lo que comenzó como una charla informal entre entrenamientos en una pileta platense terminó convirtiéndose en una de las experiencias más exigentes y emocionantes de sus vidas. Bajo el lema “Hasta la otra orilla”, Pilar Basigalup (37), Nicolás Tedeschi (36), Soledad Difulvio (40) y Manuel Bin (41) lograron cruzar el Río de la Plata a nado, en una jornada marcada por el esfuerzo físico, la planificación y el compañerismo.

La travesía comenzó a las 4.45 de la madrugada, cuando todavía reinaba la oscuridad en la costa de Colonia del Sacramento. Desde allí, el equipo se lanzó al agua para afrontar un recorrido de aproximadamente 42 kilómetros, organizado en postas de 20 minutos por nadador. La llegada a suelo argentino se produjo recién a las 17.30, en la zona de la toma de agua de Punta Lara, luego de 13 horas de lucha constante contra el río.

Si bien el cruce fue planificado junto a una empresa especializada y contó con el acompañamiento de un velero de asistencia, las condiciones estuvieron lejos de ser ideales. De todas formas, con viento en contra, lograron cumplir el objetivo.

El esfuerzo compartido y la llegada a la costa de Punta Lara

Sobre el tramo final, la deriva complicó aún más la travesía y obligó al grupo a modificar el punto de llegada. «No nos permitió alcanzar el destino planeado originalmente y terminamos mucho más lejos, pero lo fundamental era tocar tierra y lo logramos», explicó la nadadora a El Día. En la costa los esperaban familiares y amigos, que celebraron la hazaña con orgullo y emoción.

La modalidad de relevos fue determinante para sostener el ritmo y la motivación durante toda la jornada. «Hacerlo en equipo, teniendo el apoyo y el aliento de tus compañeros en cada brazada, fue lo que nos motivó a no aflojar nunca», destacó Basigalup. Entre las postales que dejó la travesía, sobresalen el amanecer en medio del río y el paso cercano a los enormes buques que suelen verse diminutos desde la costa.

El grupo se consolidó hace poco más de un año y reúne historias y perfiles muy distintos, unidos por la misma pasión. Basigalup es médica y trabajadora de Prefectura, y encontró en las aguas abiertas una nueva vocación; Tedeschi es ingeniero industrial y exjugador de rugby, quien se definió como el “más caradura” del equipo por su menor experiencia; Difulvio es traductora de inglés y guardavidas; y Bin, tornero mecánico y nadador desde siempre, veía este cruce como una cuenta pendiente.

Cruzar el Río de la Plata implica atravesar el canal principal de navegación y enfrentar un desafío que va mucho más allá de lo físico. «Mientras nadás se te pasa todo por la cabeza: los entrenamientos, el hambre, el frío y esa sensación por momentos de que no avanzás porque vas tragando agua», confesó Pilar.

El balance, sin embargo, es de felicidad plena. «Hace un año no lo creía posible. Nadar en medio de la naturaleza, siendo vos solo en semejante inmensidad, es algo que no tiene precio», aseguró. Tras meses de entrenamientos en las aguas de Berisso bajo la guía de Lautaro Sans y de organizar rifas para costear la logística, los cuatro platenses ya forman parte del selecto grupo de nadadores que lograron unir ambas orillas y sellar una amistad que, como ellos mismos dicen, será para siempre.

Fuente: 0221

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