La ola polar llevó nieve a las Sierras de la Ventana

El frio no da tregua y mientras se palpita el inicio de una nueva estación, en una localidad bonaerense el paisaje se tiño de blanco durante el fin de semana.

A solo días del inicio formal de la primavera, el sudoeste bonaerense volvió a ser testigo de cómo la geografía puede desafiar al calendario. Un frente de aire polar avanzó sobre la región y transformó el paisaje de las Sierras de la Ventana, dejando una imagen impactante que recordó la escala en la que la altitud altera las reglas del tiempo en apenas unos pocos kilómetros.

Durante la jornada del sábado, el viento del sudoeste, las precipitaciones y una masa de aire marcadamente fría se combinaron para teñir de blanco las cumbres más elevadas del sistema de Ventania. Nieve, lluvia helada y graupel —esos pequeños gránulos de hielo blando que suelen confundirse con el granizo— se alternaron en las zonas altas, donde la temperatura encontró el punto exacto para que el manto blanco se asentara firmemente sobre los pastizales y la roca desnuda.

Un paisaje soñado

Las imágenes registradas por Sierrasdelaventana.com.ar reflejaron con precisión ese quiebre espacial. Mientras que en el fondo del valle del Sauce Grande el clima se mantuvo frío y húmedo, con lluvias intermitentes, en las alturas la situación fue sensiblemente más rigurosa. La explicación detrás de este fenómeno reside en la física de la atmósfera: por cada 1.000 metros de ascenso, la temperatura desciende aproximadamente entre 6,5 y 7 °C.

En la geografía local, esa diferencia métrica se vuelve determinante. La localidad de Sierra de la Ventana se ubica a unos 220 metros sobre el nivel del mar; sin embargo, gigantes de piedra como el Cerro Ventana (1.134 metros) y el Cerro Tres Picos (1.239 metros, la mayor altura de la provincia de Buenos Aires) se elevan casi un kilómetro por encima del pueblo. Entre la base y las cumbres existe una brecha térmica de casi siete grados, margen suficiente para transformar una llovizna urbana en una nevada de montaña.

Cuando el aire polar irrumpió en la zona, las nubes bajas y las ráfagas heladas convirtieron el cordón serrano en un laboratorio meteorológico a cielo abierto. Si bien a la distancia el manto blanco lucía uniforme, el fenómeno respondió a una combinación heterogénea de agua congelada, escarcha y acumulación de graupel sobre milenarios bloques de piedra helados.

Lo que volvió especialmente llamativa a la jornada fue su oportunidad temporal. Con septiembre en marcha y el valle empezando a insinuar los primeros brotes primaverales, las cumbres de Ventania impusieron sus propios tiempos atmosféricos. Durante unas horas, el paisaje devolvió una postal puramente invernal, recordando que en este rincón del mapa bonaerense, mirar hacia arriba sigue siendo la forma más precisa de leer el tiempo.

Fuente: InfoCielo

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