Trump aseguró que EE.UU. completó el desminado del estrecho de Ormuz

El presidente estadounidense advirtió a Irán que cualquier nuevo intento de colocar minas tendrá una respuesta militar. Teherán denunció un “acoso sistémico” y crece la tensión por el tránsito marítimo.

Imagen: JIM WATSON, AFP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las fuerzas militares estadounidenses completaron el desminado del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de hidrocarburos, y advirtió a Irán que cualquier intento de colocar nuevos explosivos será respondido militarmente.

La declaración se produjo mientras Irán y Omán negocian la creación de un corredor temporal para permitir el tránsito de buques y avanzan en conversaciones sobre un eventual mecanismo permanente de navegación y seguridad en la zona.

En paralelo, Teherán cuestionó la ofensiva económica impulsada por Washington contra el régimen iraní y calificó la denominada operación “Paria Económico” como una forma de “acoso sistémico” que, según sostuvo, viola principios del derecho internacional.

Trump advirtió sobre nuevas minas

A través de su red Truth Social, Trump afirmó que la Armada estadounidense le informó que todas las minas fueron retiradas o detonadas en aguas internacionales del estrecho de Ormuz.

El mandatario también lanzó una advertencia directa a Irán: cualquier embarcación que intente colocar nuevos explosivos en la zona será destruida, según aseguró.

Trump sostuvo además que la Fuerza Espacial estadounidense mantiene vigilancia sobre el estrecho y afirmó que existe una política de “tolerancia cero” frente a cualquier nuevo intento de minado.

La situación es especialmente sensible debido al peso estratégico de Ormuz para el comercio energético mundial. En condiciones normales, por esa vía marítima circula aproximadamente una quinta parte de las exportaciones globales de petróleo y gas natural licuado.

Irán y Omán buscan habilitar un corredor

Mientras Trump anunció el supuesto final de las tareas de desminado, los gobiernos de Irán y Omán avanzaron en conversaciones para establecer un corredor temporal de navegación.

Los cancilleres Abás Araqchi y Badr al Busaidi señalaron que continuarán las negociaciones técnicas para definir una ruta permanente y establecer mecanismos destinados al intercambio de información, la gestión del tráfico y la seguridad de la navegación.

Ambos países son ribereños del estrecho y llevan semanas negociando las condiciones para recuperar el tránsito marítimo. Según Teherán, incluso ya fueron acordadas las coordenadas geográficas de una ruta contemplada por ambos gobiernos.

Sin embargo, Irán sostiene que la reapertura completa del estrecho dependerá de que Estados Unidos levante su bloqueo naval, retire las sanciones contra el petróleo iraní y descongele activos iraníes depositados en el extranjero.

La presión económica de Washington

El conflicto militar también se trasladó al terreno financiero. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, presentó la operación denominada “Paria Económico”, destinada a profundizar las sanciones contra quienes mantengan relaciones comerciales con Irán.

La estrategia busca aumentar la presión sobre Teherán para que acepte un acuerdo que permita poner fin al conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel.

Desde el gobierno iraní cuestionaron duramente la medida. El vocero de la Cancillería, Ismail Bagaei, sostuvo que Washington pretende obligar a bancos, empresas, puertos y gobiernos de terceros países a elegir entre cumplir las exigencias estadounidenses o enfrentar represalias.

Según el funcionario, la política estadounidense amenaza principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas, entre ellos la igualdad soberana y la autodeterminación de los Estados.

China rechazó la “guerra económica”

La escalada también generó una reacción de China, principal comprador del petróleo iraní.

El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, afirmó que la cooperación entre Beijing y Teherán se desarrolla dentro del marco del derecho internacional y advirtió que no debe ser interferida por Estados Unidos.

China rechazó las políticas de “máxima presión” y la denominada guerra económica contra Irán, al considerar que pueden incrementar las tensiones, generar riesgos para terceros países y alterar el sistema económico y financiero internacional.

El gigante asiático absorbe aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo iraní, por lo que se encuentra entre los países más expuestos a una eventual aplicación de sanciones secundarias estadounidenses contra empresas y entidades que comercien con Teherán.

Un estrecho clave para el mercado energético mundial

El futuro de la navegación por Ormuz se convirtió así en uno de los principales puntos de tensión del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Mientras Washington sostiene que el corredor ya fue despejado de minas y mantiene su presión militar y económica, Teherán condiciona una reapertura plena a la modificación de las medidas estadounidenses.

En ese escenario, las negociaciones entre Irán y Omán aparecen como una vía para intentar recuperar progresivamente el tránsito marítimo, aunque todavía persisten diferencias centrales sobre seguridad, desmilitarización, sanciones y control de la estratégica vía marítima.

Fuente: Página 12.

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