Especialistas de la Universidad Nacional de La Plata advirtieron que los dispositivos de vapeo contienen sustancias tóxicas que pueden provocar graves lesiones pulmonares, insuficiencia respiratoria y daños neurológicos, especialmente en adolescentes y jóvenes.

En el marco del Día Mundial Sin Tabaco, investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) encendieron una señal de alarma sobre el creciente consumo de cigarrillos electrónicos y vapeadores, una práctica que suele presentarse como una alternativa menos dañina al tabaco tradicional, pero que según la evidencia científica disponible implica importantes riesgos para la salud.
Los especialistas remarcaron que los cigarrillos electrónicos no son inocuos y que su utilización puede derivar en cuadros respiratorios severos, algunos de ellos con necesidad de internación en terapia intensiva y asistencia respiratoria mecánica.
Advierten sobre lesiones pulmonares graves vinculadas al vapeo
El doctor Enrique Correger, de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, explicó que los dispositivos de vapeo generan aerosoles que contienen una compleja combinación de sustancias potencialmente peligrosas para el organismo.
Entre ellas se encuentran nicotina, compuestos orgánicos volátiles, partículas ultrafinas, formaldehído, acetaldehído, acroleína y metales pesados como níquel, plomo y cadmio.
Según detallaron los investigadores, el calentamiento de solventes como el propilenglicol y la glicerina produce compuestos químicos capaces de generar inflamación, estrés oxidativo y daños en los tejidos pulmonares.
Uno de los cuadros más preocupantes asociados al consumo de cigarrillos electrónicos es el denominado EVALI, una lesión pulmonar aguda relacionada con el vapeo que puede evolucionar rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria severa.
Sustancias tóxicas y elementos cancerígenos
Por su parte, el magíster Oswaldo Aranda, docente de la Facultad de Ciencias Exactas, indicó que organismos internacionales como la Food and Drug Administration han identificado numerosas sustancias dañinas en los líquidos y aerosoles utilizados por estos dispositivos.
Además de la nicotina, altamente adictiva y perjudicial para el desarrollo cerebral durante la adolescencia, se detectaron compuestos cancerígenos como formaldehído y acetaldehído, así como acroleína, vinculada al daño pulmonar irreversible.
También se identificó la presencia de diacetilo, una sustancia asociada a la bronquiolitis obliterante, conocida popularmente como «pulmón de las palomitas», además de dietilenglicol, benceno y diversos metales pesados capaces de acumularse en el organismo.
Preocupación por el aumento del consumo entre adolescentes
Los especialistas manifestaron especial preocupación por la expansión del vapeo entre adolescentes y adultos jóvenes, impulsada por estrategias de comercialización que incluyen sabores atractivos, diseños modernos y mensajes que minimizan sus riesgos.
Asimismo, alertaron sobre el crecimiento de las denominadas bolsitas de nicotina o nicotine pouches, productos que se colocan entre la encía y el labio y que, aunque no generan humo ni aerosol, también pueden provocar dependencia, alteraciones neurocognitivas y efectos cardiovasculares.
Derriban el mito de que vapear es seguro
Desde la UNLP insistieron en que la idea de que vapear no genera consecuencias para la salud constituye un mito que no encuentra respaldo en la evidencia científica actual.
Los investigadores subrayaron que tanto el cigarrillo tradicional como los dispositivos electrónicos representan riesgos para el organismo y coincidieron en que la mejor estrategia de prevención sigue siendo evitar el consumo de ambos productos.
“La única manera de proteger la salud es dejar el consumo de cigarrillos y vapeadores y fortalecer la educación sobre los riesgos que implican”, concluyeron los especialistas.