En medio del avance de sectores ultraconservadores ligados a Donald Trump, ya fueron retirados miles de libros de bibliotecas y escuelas en distintos estados norteamericanos. Florida aparece como el principal foco de las prohibiciones.

La censura de libros en Estados Unidos alcanzó niveles inéditos durante el último año, impulsada por grupos ultraconservadores alineados con el movimiento MAGA que encabeza Donald Trump. Según distintas denuncias, más de cinco mil títulos fueron retirados de bibliotecas públicas y otros siete mil dejaron de formar parte de programas escolares.
El avance de las prohibiciones se concentra principalmente en el estado de Florida, convertido en uno de los principales bastiones conservadores del país. Allí, gran parte de los libros cuestionados abordan temáticas vinculadas al colectivo LGBTIQ+, educación sexual y diversidad de género.
El avance de grupos ultraconservadores
Las restricciones son promovidas por organizaciones conservadoras como Moms for Liberty, que sostiene que las familias deben intervenir directamente en los contenidos escolares y en el material disponible en bibliotecas públicas.
Entre los títulos censurados aparecen obras emblemáticas de la literatura contemporánea como El cuento de la criada, de Margaret Atwood; La naranja mecánica, de Anthony Burgess; y Choque de reyes, escrita por George R. R. Martin.
En paralelo, sectores del ala dura republicana impulsan iniciativas para retirar fondos públicos a instituciones educativas que mantengan materiales considerados “inapropiados” dentro de sus programas de estudio.
La censura como fenómeno global
El clima político y cultural alrededor de la censura también quedó reflejado en La biblioteca del censor de libros, de la escritora kuwaití Bothayna El Essa, obra publicada en 2024 que incluso fue seleccionada para competir por el National Book Award.
Desde el PEN Club Internacional advirtieron además que este fenómeno ya comenzó a expandirse a otros países.
La directora para América del organismo, Alicia Quiñones, señaló que la censura de libros “está siendo utilizada como una herramienta para limitar qué historias pueden contarse, qué experiencias pueden ser reconocidas y qué perspectivas pueden formar parte del discurso público”.
La dirigente también mencionó similitudes con debates abiertos en Argentina durante el gobierno de Javier Milei, especialmente en torno a la Educación Sexual Integral y obras como Cometierra, escrita por Dolores Reyes.
Un debate que crece en las escuelas y bibliotecas
La discusión sobre los límites entre libertad educativa, censura y diversidad cultural continúa creciendo en Estados Unidos, donde organizaciones civiles y sectores educativos denuncian un retroceso en materia de derechos culturales y acceso a la información.
Fuente: Página 12.